Estudiar una Maestría: ¿Se adapta a la vida de un padre de familia?

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Soy Ma. Claudia Durán de Cortés casada hace 32 años, con Edson Cortés, madre de Mariandrea, Lina Ma y Juan David, abuela de Ma Antonia y Ma Belén y suegra de Jaime.

Somos Colombianos, hemos vivido en México y Brasil en los últimos 20 años.

Los hijos llegaron a sus 15, 11 y 10 años a Brasil , edades muy vulnerables para una sociedad tan incluyente y permisiva sexualmente hablando, entrando al libertinaje.

Vi la necesidad de formarme para poder dar a mis hijos las herramientas para que ellos pudieran tomar las mejores decisiones.

¿Las Maestrías se adaptan a la vida familiar?

Juan Pablo II el gran defensor de la familia y la juventud crea un instituto para formar en temas fundamentales para la familia.

Cuando conocí el Instituto y la maestría, me alegró inmensamente saber que podría formarme para los grandes retos que teníamos en nuestro matrimonio y hogar. 

Fue precisamente mi familia la que me mostró la necesidad de estudiar la Maestría en Ciencias de la Familia. Las Maestrías no solo se adaptan, sino que ayudan profundamente.

Pude confirmar, que los que hemos anhelado construir un matrimonio y una familia debemos formarnos para lograr construir una familia “funcional”, que es una familia estable, basada en el amor, en la buena convivencia, con momentos alegres para compartir, momentos de perdón y reconciliación, momentos de apoyo y empatía.

A los esposos, padres de familia e hijos, nos tocó vivir en un siglo de grandes retos humanos, familiares, sociales y espirituales. Los padres nos quedamos cortos para poder formar y educar acertadamente a nuestros hijos para este tiempo.

Debemos tener respuestas a nuestros hijos en temas tan difíciles como las Ideologías que hoy el mundo nos impone y que nuestros hijos adoptan a pesar de la formación en valores y del buen ejemplo que les damos.

Debemos saber cómo responder a temas que enfrentamos a diario en nuestros hogares, como el aborto, la sexualidad temprana, la Ideología de género, el ateísmo, la pornografía, los desórdenes alimenticios, la depresión, la falta de sentido de vida, la Izquierda, el malentendido feminismo que tanto daño ha hecho a la mujer, la falta de caballerosidad y masculinidad, y poder dar a nuestros hijos las bases y herramientas correctas.

Maestría en Ciencias de la Familia: Fortaleciendo a las familias y a los matrimonios

Mi hija mayor Mariandrea, a sus 18 años me compartía el constante dolor que veía en sus amistades debido al desorden afectivo que vivían, y sus padres desprovistos de formación y buen criterio, no lograban ayudarlos.

Gracias a la maestría, nuestros hijos tuvieron papás coherentes, formados y con criterio para hablar de todos esos temas difíciles y polémicos, con una abierta comunicación de confianza y respeto.

La maestría no solo nos fortaleció como padres, sino en nuestra relación matrimonial.

Las hijas fueron y son diferentes, firmes en sus decisiones, coherentes con su vida y el hijo, ya educado para ser caballero, respetar y cuidar a la mujer y no usarla.

Y sin saberlo ni planearlo, el hablar y vivir estos temas en casa con tanta apertura, confianza y naturalidad, inspiró a Mariandrea, que es comunicadora y periodista, a fundar como madre e hija, “UN AMOR DIFERENTE-en familia formando familias”, organización dedicada a difundir la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II.

Hacemos cursos, talleres, damos conferencias y acompañamiento personal a las familias. En los talleres participan también mis hijos Lina Ma, Juan David y mi esposo Edson. Y tenemos un programa de televisión en el canal EWTN (canal de la Madre Angelica).

Vivir el amor de los papás y que los hijos se sientan amados, les ayudará mucho a tener la seguridad para lograr ser personas responsables, con principios, sanos, con propósito de vida y ser felices.

Con Edson hemos logrado formar hijos con el anhelo de formar familias, de tener hijos y lograr un matrimonio donde el amor sea construido y luchado. Les hemos dado el ejemplo y hemos podido ser testimonio.

Doy gracias a Dios por haber logrado el matrimonio y la familia que siempre soñé y le pedí. Una familia con los tres pilares de San Agustín; el Amor a Dios, la Familia y la Patria. Esto no habría sido posible sin una sólida formación, que encontré en la Maestría. ¡Fórmate para ser feliz! es fundamental para lograrlo. 

Maestría en Ciencias
de la Familia para la Consultoría

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